Este verano descubrimos que un vecino de nuestra casa, Enrique, se había animado a abrir un bar al lado de nuestra casa. Cosa bastante interesante, ya que si hay algo que falla en nuestra zona es la escasez de bares, sobre todo a precios normales. Nos comento que la cosa se iba a mantener en unos márgenes razonables y que probáramos. Su idea era centrarse en cosas sencillas y ricas, cuidando el producto y buscando proveedores de confianza. Lo cierto es que pasó el verano y no ha sido hasta un partido de Champions (alli tienen el Plus y ponen los partidos, el ambiente mola) hace poco que acabamos allí.
El sitio, que se llama "La Ola", está en la calle Caleruega 61. Por fuera ladrillo visto. Por dentro, madera y paredes blancas, sin estridencias.
Nos animamos con los torreznos, buena ración y bien hechos, crujientitos y a la vez tiernos donde han de estarlo.
La mixta de bravas y cabrales, más normalita, cumple con su función de acompañar. e hecho pedimos una mientras esperabamos a estar todos (fuimos cinco) y otra despues.
La ración de oreja es sabrosa, más tipo oreja guisada que a la plancha.
También pedimos un revuelto de gambas con un nombre autóctono de Asturias que no recuerdo. No me pareció especialmente rico y quizas un pelín escaso,
La cosa, con bastantes cocacolas y cañas se fue sobre los 10 euros por persona, más que razonable para lo comido y lo bebido. Por fin un bar de verdad en la zona...:)
miércoles, 23 de enero de 2013
jueves, 17 de enero de 2013
Halloween, con retraso y alevosía.
Como ya comentaba llevaba tiempo sin postear nada y no es que no haya habido actividad. Así que ahora me toca poner cosas a destiempo. Por ejemplo los archiconocidos en el mundillo de los blogs de cocina Dedos de Bruja. Ya ha pasado un tiempecito desde Halloween, que fue el momento idóneo para su preparación, pero están ricos en cualquier momento si no te dan grimilla…:)
Dedos de Bruja
Ingredientes:
- 50g de mantequilla a temperatura ambiente
- 50g de azúcar
- 1 huevo
- 150g de harina
- Una pizca de sal
- Almendras (mejor crudas)
- Confitura de fresa.
Se atempera un poco la mantequilla y se mezcla con el azúcar, el huevo y la sal. Cuando esté bien mezclado se añade la harina y se amasa hasta que se integre bien, queda una masa plastelinosa. Haz una bola y métela en la nevera media horilla al menos envuelta en papel film.
Tras ello sácala y dale a tu vena de escultor. Dale forma a los dedos, que queden más bien finos (en el horno luego se aplanan un poco y ensanchan). Con palillos haz las marcas de las articulaciones. Exagéralas un poco que luego en el horno también se aplanan. Divide las almendras en sus dos mitades y usa cada mitad como una uña. Moja en la confitura la parte de la uña que ira pegada al dedo y pégala a él, clavándola un poco. Mete los dedos (los que has hecho, no los tuyos) en el horno precalentado a 180 grados entre 15 y 20 minutos, mejor en bandeja antiadherente o con papel de horno, sacándolos en cuanto empiecen a coger un poco de color, no más. Dejar enfriar y a zampar. Triunfaron bastante mojados en nocilla, aunque aquello parecía cualquier cosa…:)
Ya puestos con Halloween, también os pongo fotillo de mi disfraz. No se puede ser más cutre: me pinte la cara con témpera de la tienda de chinos de abajo. El efecto queda logrado y no tuve ninguna alergia. Eso si, a las dos horas la témpera se empezó a resecar y se me fue cayendo a cachos…Pero oye, como idea rápida da el pego y si os dejáis la pasta en pinturas de maquillaje puede quedar muy bien.
sábado, 12 de enero de 2013
Celebrando el aniversario en Loft 39
Feliz 2013 a todos!!! Como siempre, el cambio de año, esos buenos propósitos, me llevan a retomar el blog, abandonado a su suerte desde hace ya un par de meses. Y no por falta de cosas que ofrecer, sino por la pereza de estar delante de la pantalla más allá del horario laboral.
Pero nada, fuera perezas y vamos al tema. Empezare por el final, con la última visita a restaurante. El motivo? El mejor, nuevo aniversario, así que elegimos un buen sitio para celebrarlo.
Reservamos a través del Club KViar en Loft 39, en la calle Velázquez 39, Madrid. El sitio es una pasada. Está en la primera planta de un edificio de viviendas. En esa zona ya se sabe, techos altos, salas espectaculares. Un sitio precioso.
Tras elegir a la carta, llegaron como aperitivos para abrir boca unas croquetas algo espesas y unos ricos chupitos de vichissoise. También fuimos eligiendo el pan, entre semillas, blanco y unas tortas de aceite muy interesantes.
De entrantes optamos por unas croquetas de cecina. Tras ver las que nos sirvieron de aperitivo me dio un poco de miedo, pero fueron un acierto. Plenas de sabor y tropezones de cecina, una hermosa ración.
Seguimos con un milhojas de trompetas de la muerte y vieiras. Excelentes vieiras y una combinación muy acertada, con el relleno cremoso.
También pedimos la tapa “Buenas noticias de nuestra tierra”, con la que el chef Daniel Méndez ganó en 2011 el concurso de Mejor Tapa de España. No sólo está rico, sino que visualmente es sorprendente: un periódico en miniatura enrollado, relleno de steak tartar. Todo comestible. El periódico esta hecho de papel de arroz y la goma de un concentrado de caldo.
De principales optamos por los pescados, un pez mantequilla reposado en crema de cebolla caramelizada y trufa, crudite de espárragos verdes y tomate confitado al aroma de tomillo, de sabores muy sencillos y acertados, sin enmascarar ningún ingrediente.
Y para mí unos chipirones guisados en su tinta acompañados de una vinagreta de cebollino y pistacho. Deliciosos, con un gusto a brasa y un punto perfecto.
Sólo nos atrevimos con un postre, con la tarta de queso y frutos rojos con corazón de galleta líquida. Bastante bueno, pero no especialmente sorprendente.
La cuenta, gracias al 30% de KViar , se fue a los 43 euros por persona, con varias cervezas y coca colas y un café sólo. Un sitio para acertar.
Pero nada, fuera perezas y vamos al tema. Empezare por el final, con la última visita a restaurante. El motivo? El mejor, nuevo aniversario, así que elegimos un buen sitio para celebrarlo.
Reservamos a través del Club KViar en Loft 39, en la calle Velázquez 39, Madrid. El sitio es una pasada. Está en la primera planta de un edificio de viviendas. En esa zona ya se sabe, techos altos, salas espectaculares. Un sitio precioso.
Tras elegir a la carta, llegaron como aperitivos para abrir boca unas croquetas algo espesas y unos ricos chupitos de vichissoise. También fuimos eligiendo el pan, entre semillas, blanco y unas tortas de aceite muy interesantes.
De entrantes optamos por unas croquetas de cecina. Tras ver las que nos sirvieron de aperitivo me dio un poco de miedo, pero fueron un acierto. Plenas de sabor y tropezones de cecina, una hermosa ración.
Seguimos con un milhojas de trompetas de la muerte y vieiras. Excelentes vieiras y una combinación muy acertada, con el relleno cremoso.
También pedimos la tapa “Buenas noticias de nuestra tierra”, con la que el chef Daniel Méndez ganó en 2011 el concurso de Mejor Tapa de España. No sólo está rico, sino que visualmente es sorprendente: un periódico en miniatura enrollado, relleno de steak tartar. Todo comestible. El periódico esta hecho de papel de arroz y la goma de un concentrado de caldo.
De principales optamos por los pescados, un pez mantequilla reposado en crema de cebolla caramelizada y trufa, crudite de espárragos verdes y tomate confitado al aroma de tomillo, de sabores muy sencillos y acertados, sin enmascarar ningún ingrediente.
Y para mí unos chipirones guisados en su tinta acompañados de una vinagreta de cebollino y pistacho. Deliciosos, con un gusto a brasa y un punto perfecto.
Sólo nos atrevimos con un postre, con la tarta de queso y frutos rojos con corazón de galleta líquida. Bastante bueno, pero no especialmente sorprendente.
La cuenta, gracias al 30% de KViar , se fue a los 43 euros por persona, con varias cervezas y coca colas y un café sólo. Un sitio para acertar.
domingo, 28 de octubre de 2012
Quinta de los Cedros, grande y cerca
Muchas veces el hecho de ir a un restaurante o a otro se decanta por las proximidades. La Quinta de los Cedros, un hotel con restaurante, me pilla a paseito. Ciertamente este fin de semana ha refrescado lo suyo y de paseo nada, en cochecito. NO tenia ni idea de la joya que teníamos al lado de casa.
Lo reservamos a través del Club Kviar, que ofrece como oferta descuentos en este caso del 30% sobre la factura (bebidas incluidas, lo que está muy bien...en unos restaurantes lo ofrecen y otros no, eso si). Aun así no iba yo con idea de vino y cené con cerveza. Creo que eso salvó mi digestión, pues cenamos un poco por encima de lo razonable...:)
El lugar es muy bonito, con una terraza que me vuelve a hacer pensar que teniamos que haberlo conocido mientras hacía mejor tiempo. La atención, perfecta, servicio muy atento y simpático.
Nos reciben con los aperitivos, una jugosa empanada por un lado
Y un vasito de carabinero con rape en una salsa marinera muy sabrosa.
De primeros pedimos para compartir una vichisoisse de manzana verde con chipirones. La crema, que viene caliente, te la sirven en la mesa sobre dos deliciosos chipirones, perfectos de punto y de sabor, con parte de su tinta. Riquisima y apetecía calentita (por el nombre esperabamos plato frío)
Algo menos me gustó el taco de patata con pisto y huevo escalfado, del que pedimos media ración. Aún así cumple.
Los principales nos guastaron mucho ambos. Para Laura un risotto con bogavante, con buena cantidad de crustáceo y un sabor lácteo en el arroz muy agradable.
Para mi, el que considero plato de la noche, un hermoso trozo de tostón a baja temperatura con su caldo y lágrima de manzana. Tienen el bicho 9 horas a 70 grados y a la hora de servirlo, le dan un golpe de calor a 200 para conseguir un delicioso crujiente en la corteza. Tremendo.
Con este panorama, no pudimos con un postre. Me tomé un cafetito con el que nos sirvieron un teja que hacía honor a su nombre: del tamaño de una teja de verdad, recién hecha.
Un gran broche para una señora cena. Con la oferta, salimos a 35 euros por persona. Todo un descubrimiento a dos pasitos de casa.
Lo reservamos a través del Club Kviar, que ofrece como oferta descuentos en este caso del 30% sobre la factura (bebidas incluidas, lo que está muy bien...en unos restaurantes lo ofrecen y otros no, eso si). Aun así no iba yo con idea de vino y cené con cerveza. Creo que eso salvó mi digestión, pues cenamos un poco por encima de lo razonable...:)
El lugar es muy bonito, con una terraza que me vuelve a hacer pensar que teniamos que haberlo conocido mientras hacía mejor tiempo. La atención, perfecta, servicio muy atento y simpático.
Nos reciben con los aperitivos, una jugosa empanada por un lado
Y un vasito de carabinero con rape en una salsa marinera muy sabrosa.
De primeros pedimos para compartir una vichisoisse de manzana verde con chipirones. La crema, que viene caliente, te la sirven en la mesa sobre dos deliciosos chipirones, perfectos de punto y de sabor, con parte de su tinta. Riquisima y apetecía calentita (por el nombre esperabamos plato frío)
Algo menos me gustó el taco de patata con pisto y huevo escalfado, del que pedimos media ración. Aún así cumple.
Los principales nos guastaron mucho ambos. Para Laura un risotto con bogavante, con buena cantidad de crustáceo y un sabor lácteo en el arroz muy agradable.
Para mi, el que considero plato de la noche, un hermoso trozo de tostón a baja temperatura con su caldo y lágrima de manzana. Tienen el bicho 9 horas a 70 grados y a la hora de servirlo, le dan un golpe de calor a 200 para conseguir un delicioso crujiente en la corteza. Tremendo.
Con este panorama, no pudimos con un postre. Me tomé un cafetito con el que nos sirvieron un teja que hacía honor a su nombre: del tamaño de una teja de verdad, recién hecha.
Un gran broche para una señora cena. Con la oferta, salimos a 35 euros por persona. Todo un descubrimiento a dos pasitos de casa.
miércoles, 17 de octubre de 2012
No estaba muerto: La Vaquería
Pues si, no estaba muerto, estaba de parranda. Casi 3 meses sin pasar por aquí a escribir nada. Cada vez uso menos el ordenador para ocio y me da perezón ponerme delante de la pantalla, pero oye, por otro lado me gustta porbar las cosas y luego contarlas. Así que a ver si retompo el tema.
Buen motivo para esto es "La Vaquería", en Collado Villalba. Lástima haber dejado pasar tanto tiempo, porque este sitio es todo un descubrimiento para veranito: paseito hasta acercarte a la sierra, buena terraza...y buen comer.
El sitio es totalmente tematico: por 22 euros, menu para dos que consiste en una ensalada, una buena fuente de patatas fritas, un par de salsas y una bandeja de carne de ternera. El punto diferencial? A la mesa no va la típica piedra: va una minibarbacoa de carbón.
Pones ahi tus filetitos y a disfrutar. Puedes pedir como extra una bandeja o media más de ternera o de magret de pato. No hizo falta. Para dos es más que de sobra.
A los postres unos muy dignos pasteles de milhojas de nata y crema y una tarta casera de queso con frambuesa.
En total, con unas cuantas cervezas, esos postres y un cafe, nos fuimos a los 20 euros por persona. Curioso el sitio, y si hace buen tiempo, ni os lo penseis: reservad en terraza. Incluso con algo de fresquete, la parrilla ayuda...:)
Buen motivo para esto es "La Vaquería", en Collado Villalba. Lástima haber dejado pasar tanto tiempo, porque este sitio es todo un descubrimiento para veranito: paseito hasta acercarte a la sierra, buena terraza...y buen comer.
El sitio es totalmente tematico: por 22 euros, menu para dos que consiste en una ensalada, una buena fuente de patatas fritas, un par de salsas y una bandeja de carne de ternera. El punto diferencial? A la mesa no va la típica piedra: va una minibarbacoa de carbón.
Pones ahi tus filetitos y a disfrutar. Puedes pedir como extra una bandeja o media más de ternera o de magret de pato. No hizo falta. Para dos es más que de sobra.
A los postres unos muy dignos pasteles de milhojas de nata y crema y una tarta casera de queso con frambuesa.
En total, con unas cuantas cervezas, esos postres y un cafe, nos fuimos a los 20 euros por persona. Curioso el sitio, y si hace buen tiempo, ni os lo penseis: reservad en terraza. Incluso con algo de fresquete, la parrilla ayuda...:)
lunes, 23 de julio de 2012
De nuevo al tren: Samarkanda
Un nuevo cumpleaños, esta vez de la cuñada y nueva invitación a comer por ahí. Así da gusto, llevamos una buena racha.El lugar elegido fue el restaurante "Samarkanda", en la estación de Atocha, Madrid.Curioso: dos celebraciones seguidas en estaciones de tren!! El entorno es espectacular, con vistas al gran jardín interior. Por cierto, increíble lo de las tortugas del lugar: se puso de moda por lo visto dejar allí las tortugas que la gente abandonaba y hay un estanque con cientos de ellas sueltas, de todo tamaño y color. Echad un vistazo, justo al lado contrario que el restaurante.
Bueno, a lo que íbamos. Buena celebración tirando del menú de fin de semana que ofrecen, por 28 euros sin bebidas y demás…Al final, con vino y tal salimos a unos 35.
Entre los entrantes hubo algún gazpacho, que no caté, alguna ensalada que tampoco…
Entre los que si que probé esta el Tomate Samarkanda, relleno de una mousse de atún sobre gazpacho. Muy refrescante, se agradecía con esos calores con los que entramos.
También disfruté de un trozo de la coca de bocarte con cebolla caramelizada y aceituna. Una tosta agradable, sin mucho más.
Yo tome los crujientes de langostino con salsa de jengibre. Esos crujientes siempre funcionan, me encanta la textura y luego el sabor del langostino. En esta ocasión estaban un poco hechos de más, aunque bien de sabor. La salsa, aunque agradable, algo floja de ese jengibre que prometía.
De segundos un sabroso tartar. Te lo traen ya aliñado sin opción, pero con mucho acierto para mi gusto, con un buen punto de mostaza.
La dorada a la bilbaína no la probé, así que simplemente la presento.
Lo mismo para la hamburguesa de solomillo gallego con aros de cebolla y queso azul.
Si que probé los curiosos crepes de codillo con manzana asada, oporto y choucrut. De los que más me gustaron. Una buena ración y unos buenos contrastes entre los crepes, el salado del codillo, el ácido del choucrut y el dulce de la manzana.
Para mi llegó la presa de ibérico con hongos, cebollitas glaseadas y salsa a la pimienta. Muy correcta cantidad y bien de sabor. Un pelín de más hecha la carne, pero con lo jugoso de las cebollitas se compensaba bien.
A los postres, que se pusieron más o menos en común, una muy rica tarta de queso con mango.
También la lagrima de chocolate, rellena de mousse de chocolate, golosita.
Un pan perdido con manzana y helado, similar a las torrijas pero sin pasar por la fritura, lo cual lo aligera bastante.
Y finalmente el flan de fruta de la pasión con cremoso de nata al romero y salsa cítrica de zanahoria. Nombre muy largo. El flan no tenía mucho sabor, pero combinado con el cremoso que sí que lo tenía y un poco de esa salsa de zanahoria estaba muy bien.
Una gran comida en un entorno y compañía altamente recomendable…Bueno, la compañía ya la tendréis que poner vosotros…:)
Bueno, a lo que íbamos. Buena celebración tirando del menú de fin de semana que ofrecen, por 28 euros sin bebidas y demás…Al final, con vino y tal salimos a unos 35.
Entre los entrantes hubo algún gazpacho, que no caté, alguna ensalada que tampoco…
Entre los que si que probé esta el Tomate Samarkanda, relleno de una mousse de atún sobre gazpacho. Muy refrescante, se agradecía con esos calores con los que entramos.
También disfruté de un trozo de la coca de bocarte con cebolla caramelizada y aceituna. Una tosta agradable, sin mucho más.
Yo tome los crujientes de langostino con salsa de jengibre. Esos crujientes siempre funcionan, me encanta la textura y luego el sabor del langostino. En esta ocasión estaban un poco hechos de más, aunque bien de sabor. La salsa, aunque agradable, algo floja de ese jengibre que prometía.
De segundos un sabroso tartar. Te lo traen ya aliñado sin opción, pero con mucho acierto para mi gusto, con un buen punto de mostaza.
La dorada a la bilbaína no la probé, así que simplemente la presento.
Lo mismo para la hamburguesa de solomillo gallego con aros de cebolla y queso azul.
Si que probé los curiosos crepes de codillo con manzana asada, oporto y choucrut. De los que más me gustaron. Una buena ración y unos buenos contrastes entre los crepes, el salado del codillo, el ácido del choucrut y el dulce de la manzana.
Para mi llegó la presa de ibérico con hongos, cebollitas glaseadas y salsa a la pimienta. Muy correcta cantidad y bien de sabor. Un pelín de más hecha la carne, pero con lo jugoso de las cebollitas se compensaba bien.
A los postres, que se pusieron más o menos en común, una muy rica tarta de queso con mango.
También la lagrima de chocolate, rellena de mousse de chocolate, golosita.
Un pan perdido con manzana y helado, similar a las torrijas pero sin pasar por la fritura, lo cual lo aligera bastante.
Y finalmente el flan de fruta de la pasión con cremoso de nata al romero y salsa cítrica de zanahoria. Nombre muy largo. El flan no tenía mucho sabor, pero combinado con el cremoso que sí que lo tenía y un poco de esa salsa de zanahoria estaba muy bien.
Una gran comida en un entorno y compañía altamente recomendable…Bueno, la compañía ya la tendréis que poner vosotros…:)
martes, 17 de julio de 2012
La Bomba, Rice Bar.
El sábado, un poco de porque sí, un poco porque hacíamos medioaniversario, decidimos buscar un sitio nuevo. Tiramos de algunos recortes de revista y mira por donde, ahí estaba, La Bomba Rice Bar. Lo dicho, no estaba planeado pero era un sitio al que íbamos a ir tarde o temprano. Christophe Pais , entre otras muchas cosas autor de No Se Le Puede Llamar Cocina y corresponsable junto a Laura de que para un reciente cumpleaños acabara cenando en La Broche, ha abierto hace poco mas de 100 dias ese restaurante. Sitio chiquitito, con encanto, pocas mesas que acabaron llenándose (de lo que hay que alegrarse).
Lo cierto es que iba con un poco de respeto…Christophe es un máquina de la gastronomía y en algún momento de la tarde me dio la impresión de que era el restaurante el que me iba a probar a mi!!! :) Nada más lejos de la realidad. El ratito que estuvimos charlando con él bastó para vislumbrar una persona humilde, enamorada de su trabajo, apasionada.
El otro punto extraño que podía haber era “Y si ahora no me gusta la comida?”. Pero no, la cena fue excelente sin duda. Pedimos como entrantes la ensaladilla rusa, de textura muy fina, sabrosa y con un punto aceitunado muy interesante.
No me pude resistir a los cangrejos de caparazón blando con emulsión de sésamo. Tenía mucha curiosidad por ese plato, no los había probado nunca. Son una gozada, se comen enteros, con el crujiente que da el tempurizado, de sabor delicado, no tan profundo como en nécoras o similares (cosa que Laura agradeció). Desde aquí las gracias a Christophe por “chivarme” donde comprarlos para repetir en casa.
De principal para compartir nos metimos un increíble arroz con carabineros. Señores carabineros, deberíamos decir, de los más grandes que he comido. El fondo del arroz lo hacen con carabineros pequeños, rape y alguna cosilla mas, que flambean para hacer esa sabrosa base. El servicio para dos abundante. Porque soy como soy y no dejo que sobre nunca, pero para la cena era excesivo.
De postre una deliciosa torrija de Baileys con helado de vainilla, cremosa por dentro, crujiente por fuera con el azúcar a soplete. Ésta si que me hubiera gustado que fuera un pelín más grande, es adictiva y hubiera tomado un par de cucharadas más…Es lo que tiene compartir el postre…:)
Con un Cuatro Rayas verdejo y un par de coca colas, salimos a 45 euros por persona. Creo que merece la pena mucho, mucho…De hecho somos conscientes de que no probamos alguno de los platos emblemáticos del lugar, así que tocará repetir… Lo dicho, muy recomendable: aprovechen ahora que aun no está del todo descubierto, que será de los sitios en los que cueste encontrar mesa.
Lo cierto es que iba con un poco de respeto…Christophe es un máquina de la gastronomía y en algún momento de la tarde me dio la impresión de que era el restaurante el que me iba a probar a mi!!! :) Nada más lejos de la realidad. El ratito que estuvimos charlando con él bastó para vislumbrar una persona humilde, enamorada de su trabajo, apasionada.
El otro punto extraño que podía haber era “Y si ahora no me gusta la comida?”. Pero no, la cena fue excelente sin duda. Pedimos como entrantes la ensaladilla rusa, de textura muy fina, sabrosa y con un punto aceitunado muy interesante.
No me pude resistir a los cangrejos de caparazón blando con emulsión de sésamo. Tenía mucha curiosidad por ese plato, no los había probado nunca. Son una gozada, se comen enteros, con el crujiente que da el tempurizado, de sabor delicado, no tan profundo como en nécoras o similares (cosa que Laura agradeció). Desde aquí las gracias a Christophe por “chivarme” donde comprarlos para repetir en casa.
De principal para compartir nos metimos un increíble arroz con carabineros. Señores carabineros, deberíamos decir, de los más grandes que he comido. El fondo del arroz lo hacen con carabineros pequeños, rape y alguna cosilla mas, que flambean para hacer esa sabrosa base. El servicio para dos abundante. Porque soy como soy y no dejo que sobre nunca, pero para la cena era excesivo.
De postre una deliciosa torrija de Baileys con helado de vainilla, cremosa por dentro, crujiente por fuera con el azúcar a soplete. Ésta si que me hubiera gustado que fuera un pelín más grande, es adictiva y hubiera tomado un par de cucharadas más…Es lo que tiene compartir el postre…:)
Con un Cuatro Rayas verdejo y un par de coca colas, salimos a 45 euros por persona. Creo que merece la pena mucho, mucho…De hecho somos conscientes de que no probamos alguno de los platos emblemáticos del lugar, así que tocará repetir… Lo dicho, muy recomendable: aprovechen ahora que aun no está del todo descubierto, que será de los sitios en los que cueste encontrar mesa.
domingo, 15 de julio de 2012
A ver, que se mueva el tren.
Ufff, más de un mes de inactividad en el blog. Ya estamos con lo de siempre. Que un empieza con ganas y poco a poco le va pudiendo la pereza. Ya me paso un par de veces que supusieron cambio de blog. Espero que esto solo sea un bache pasajero.
También tiene mucho que ver el que no estemos visitando nuevos sitios o haciendo nuevas recetas. De las segundas tengo algunas en mente. Y de los primeros nos han dado algo que hablar suegra y cuñada, que por su cumpleaños nos llevaron a “Restaurante Jimenez”, en Majadahonda, en el Camino de la Estación s/n. El edificio fue en su momento andén y estación de tren, tiene unos amplios salones y una terracita de lo más interesante, en el lado contrario a las vías, gracias a Dios…:)
A la carta puede ser de precios algo altos, pero disponen de una opción de menú realmente competitiva, creo que salió a 25 por persona, bebidas y demás aparte. Tampoco cotilleé mucho la cuenta, que parea eso íbamos invitados.
Empezamos con un chupito de crema de verduras, al más clásico estilo de puré de siempre.
Entre los primeros platos destacaría las pochas con setas. A priori con los calores que hace ya podrían parecer contraproducentes, pero eran una delicia, bien abundantes en setas.
Otro de los entrantes fie la bruscheta de tomate, queso de cabra y sardina.Ahí la veis, bien de tamaño.
Mi segundo plato no me convenció. La combinación no se sostenía y me dejé llevar por el tema de la granada: unas chuletas de cordero sobre cama de crema de morcilla y salsa de granada. Artificiosa esta última, le daba un dulzor al plato que no le pegaba.
Entre el resto un sabroso risotto. algo entero para mi gusto pero bien de sabor.
Muy interesante, como plato unico, el cochinillo. Se veia jugoso, no lo caté.
Los postres, que hay que pedir con antelación pues los elaboran en el momento, son tremendos. El bizcocho húmedo de chocolate con helado de vainilla, especie de coulant en plato hondo entró maravillosamente.
Las torrijas, deliciosas también, bien empapadas.
Y un clasico brownie con helado que no desmerece tampoco.
Un sitio interesante con un menú muy recomendable. Gracias a las cumpleañeras!!!
También tiene mucho que ver el que no estemos visitando nuevos sitios o haciendo nuevas recetas. De las segundas tengo algunas en mente. Y de los primeros nos han dado algo que hablar suegra y cuñada, que por su cumpleaños nos llevaron a “Restaurante Jimenez”, en Majadahonda, en el Camino de la Estación s/n. El edificio fue en su momento andén y estación de tren, tiene unos amplios salones y una terracita de lo más interesante, en el lado contrario a las vías, gracias a Dios…:)
A la carta puede ser de precios algo altos, pero disponen de una opción de menú realmente competitiva, creo que salió a 25 por persona, bebidas y demás aparte. Tampoco cotilleé mucho la cuenta, que parea eso íbamos invitados.
Empezamos con un chupito de crema de verduras, al más clásico estilo de puré de siempre.
Entre los primeros platos destacaría las pochas con setas. A priori con los calores que hace ya podrían parecer contraproducentes, pero eran una delicia, bien abundantes en setas.
Otro de los entrantes fie la bruscheta de tomate, queso de cabra y sardina.Ahí la veis, bien de tamaño.
Mi segundo plato no me convenció. La combinación no se sostenía y me dejé llevar por el tema de la granada: unas chuletas de cordero sobre cama de crema de morcilla y salsa de granada. Artificiosa esta última, le daba un dulzor al plato que no le pegaba.
Entre el resto un sabroso risotto. algo entero para mi gusto pero bien de sabor.
Muy interesante, como plato unico, el cochinillo. Se veia jugoso, no lo caté.
Los postres, que hay que pedir con antelación pues los elaboran en el momento, son tremendos. El bizcocho húmedo de chocolate con helado de vainilla, especie de coulant en plato hondo entró maravillosamente.
Las torrijas, deliciosas también, bien empapadas.
Y un clasico brownie con helado que no desmerece tampoco.
Un sitio interesante con un menú muy recomendable. Gracias a las cumpleañeras!!!
domingo, 3 de junio de 2012
El verano de las terrazas.
No sé si es sólo mi impresión, pero este año parece que lo de las terracitas vuelve con más ganas que nunca. Las veo petadas. Las veo saliendo en cualquier lado, como setas. Y triunfan. Enfrente de mi casa ha habido un bar que ha pasado por varios dueños sin pena ni gloria (especialmente sin lo segundo, como dice JC) y ahora los dueños han puesto una terraza mona, con moqueta de césped y velitas y no hay quien pille mesa ahí. Pues nada, que crezcan y se multipliquen, que somos fans de las terrazas.
Probamos este fin de semana una nueva, Landa, en el cruce de las calles Puerto Rico y Costa Rica (Costa Rica 22, para ser exactos). Tanto rico suelto debía ser una señal y no estuvo mal, no.
Tras una tapita de alitas de pollo fritas, pedimos, para cuatro, tres raciones a compartir. Empezamos con la cesta de morcilla con piñones y pimientos confitados. Una morcilla suave, algo escasa, sobre un gran nido de hojas de pasta filo al horno bastante ricas, con unos pimientos confitados y variedad de pan tostado. Muy rico, pero la morcilla, como digo, algo escasa. De segundo unos grandes champiñones rellenos de foie. Me había comido 15. Una delicia.
Acabamos con unas berenjenas rebozadas con salmorejo, muy correctas.
Con unas cuantas cervezas (yo dos pintas de rubia) y coca colas, salimos sobre los 15 euros por persona. No especialmente barato ni especialmente caro. Muy de terracita…
sábado, 26 de mayo de 2012
Helados de yogur de Llaollao
Seguro que más de uno habéis pasado por delante de una de esas tiendas de yogures helados que están proliferando y os ha picado el gusanillo. Por lo visto la excusa de "le estoy dando al niño yogur" les está haciendo funcionar muy bien. Habíamos visto buenas colas para comprar una buena tarrina en el “Llaollao” de Preciados y siempre nos dio pereza esperar. Eso si, hay que reconocer que desde fuera se ven tremendas, con esas frutas , esos siropes y esos toppings en general.
Finalmente hace algún fin de semana acabamos picando. El helado, muy correcto, no muy fuerte de sabor, refrescante (cojones, pues claro: es un helado) aunque con una cantidad de toppings muy medida (vamos, que en casa yo le habría puesto el doble). Lo mejor, la mermelada de fresitas silvestres, que no debe faltar ya que “saboriza” bastante. Eso si, casi 4 pavos la tarrina grande. Yo, viejuno como soy, lo paso a pesetas y pienso en que, hace no mucho, eso eran 7 conos gigantes de nata y fresa de Frigo de 100 pelas...No perdamos la perspectiva histórica...:)
Finalmente hace algún fin de semana acabamos picando. El helado, muy correcto, no muy fuerte de sabor, refrescante (cojones, pues claro: es un helado) aunque con una cantidad de toppings muy medida (vamos, que en casa yo le habría puesto el doble). Lo mejor, la mermelada de fresitas silvestres, que no debe faltar ya que “saboriza” bastante. Eso si, casi 4 pavos la tarrina grande. Yo, viejuno como soy, lo paso a pesetas y pienso en que, hace no mucho, eso eran 7 conos gigantes de nata y fresa de Frigo de 100 pelas...No perdamos la perspectiva histórica...:)
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