Llegada al hotel Edelweiss en Torla, último pueblo antes de la ruta prevista. El pueblo es precioso, casas de piedra, apenas 300 habitantes, de fondo las montañas, al lado, el río. De postal. El hotel, perfecto para su función, limpio, económico, un buen desayuno y personal muy amable y simpático. Así da gusto.
De la excursión poco que decir que no digan las imágenes. Perfecta temperatura, poca gente por lo tempranero de este buen tiempo, mucho agua en los saltos y cascadas y aún nieve en las laderas. Una delicia.
Mirad que cascadas.

Mirad las Gradas de Soaso.
Y el circo, al final del camino casi.

Y desde ahí, mirando atrás, la ladera, aún medio cubierta, en la que se distingue la Senda de los Cazadores que ya recorrí con los de Alcatel otro año.Dura!!

Y al final, la Cola de Caballo.

Y como no, la comida. Ahí voy bien aprendido: enorme bocadillo de jamón iberico con tomate rallado y aceite de oliva virgen extra preparado en el momento. Tocando el cielo...:)

Y como no hay esfuerzo sin recompensa, ya íbamos sobre seguro para las cenas. Había reservado ambas noches en “El Duende”, viejo conocido de visitas anteriores. Tan bien como siempre. Local con muchísimo encanto, con las paredes en piedra vista, un servicio sorprendentemente rápido y un menú difícil de igualar. Por 19,95 euros incluye primero, segundo, postre y bebida (yo me ventile cada noche una botella del tinto de la casa, muy digno: el primer día para almacenar reservas. El segundo, con la excusa de recuperar fuerzas…:))
Ambas noches me cené de primero las alubias con oreja y chorizo, aderezadas con guindillas encurtidas. No podéis dejar de probarlas.

Grandes éxitos fueron los crepes de espinacas con pasas y piñones, el pastel de cebolla con crema de tomate y jamón...

... el arroz cremoso de langostinos, carabineros y vieiras...

... la ensalada de salmón ...

...y la morcilla con manzana y confitura de tomate como primeros, según qué día.

En los segundos probamos el lomo de buey,

la pierna de cordero con puré de patatas al PX,

el pato confitado,

las albóndigas de ternera… No hay ningún plato que puedas decir que no esté delicioso.

Los postres, igualmente espectaculares. Yo repetí ambos días el coulant con helado, pero probamos también la tarta de manzana con su helado, el yogur con melocotón, el flan de queso con helado de piña…Todo rico y además abundante. Y por ese precio?. Un lujo.

Un gratísimo fin de semana en buena compañía. En el diccionario, en la definición de “desconectar” debe salir algo parecido a estos días en Ordesa…